lunes, 31 de diciembre de 2007
Cuantos se han ido
domingo, 23 de diciembre de 2007
Carlos Uzabeaga Parra

Ni grandes aciertos ni grandes cagadas, te fuiste antes de todo ello.
viernes, 7 de diciembre de 2007
Prisma

viernes, 30 de noviembre de 2007
Round Midnight
Tendemos a reflejar las cosas que nos impregnan, eso es todo. Emanamos nuestra historia.
Si es amor u odio; indignación o complacencia; rabia o deseo; Ideas, Sueños, Delirios, Esperanzas, Frustraciones, etc; tiendes a contagiarte y transmitir esas enfermedades a las cuales te has expuesto.
A medida que se envejece, el rostro y el cuerpo, el lenguaje y los gestos; transmiten esas penas y alegrías que has vivido. Es la novela misma en la cual tu historia se cuenta.
Si tienes 20 puedes proyectar (más no planificar) que es lo que deseas que tu cuerpo diga en 20 años más.
Las figuras que tus palabras insinuarán al dejar de resonar.
Las siluetas de nuestro pasado pasean entre las silabas que pronunciamos.
Tu cuerpo es el campo donde miles de batallas se han librado. No hablará acaso de Victorias y Fracasos. De tristezas y llanto. De placer y de saltos. Alegrías, cantos.
Aquí me encuentro en un futuro incierto, un poco más encorvado. Olvidando que escribí alguna vez esto. Escribiéndote aún sin verte. Recordándote. Conociéndote igual sin conocerte. Mi rostro habla por mí. Mis letras hablan por todos los que he leído.
Si es que tengo suerte, mi cuerpo seguirá hablándote como te habla, con estas rugosas líneas que encuentro, y que me encuentran, en el claro de mi espíritu.
jueves, 22 de noviembre de 2007
Sino está por escrito...
De existir un infierno, debe estar a cargo de una legión de burócratas mal pagados. Maldito Kafka que inventó los Procesos, sabio eso sí
Como se mantendrían los socialismos imaginarios
Como se mantendría al populacho lejos de los beneficios del Neoliberalismo-social de Mercado; si no fuera por ellos.
Pocos homenajes se les rinden a sus oscuros representantes.
Terry Gilian lo hizo a su manera con Brazil en cualquier caso: el mejor final, burócratas haciéndose cargo de un par “díscolo” (y el burócrata se evade refugiándose en un tecnicismo mental (lo máximo)). Grises funcionarios persiguiendo sujetos o pensamientos, aquí o allá, DISTOPÍA encarnizada de mentes enfermas que deforman la realidad, presentándonos desfigurados espejos en los cuales contemplarnos, descentrarnos.
Yo, sigo en todo caso pensando en homenajes a funcionarios grises con nombre, y apellidos, no sublimados. No entre esos grandes mecanismos y funcionamientos, no.
Sino que, en las pequeñas fugas, renuncias, dejos, olvidos, indolencias. En las pequeñas e incontables promesas no cumplidas. En los “voy y vuelvo” institucionales. En las “puras puntitas” provisionales. En el “último vaso y me voy” del aprovechamiento.
Podría aventurarse la caída de Roma o la desaparición de la civilización Maya a cuenta de estos innumerables funcionarios disconformes, por lo poco que su trabajo se valora.
Aún cuando, se sabe, los panales poseen sus zánganos de acuerdo la conocida función social de gigoló (de la autoridad femenina); parece ser que no hay sociedad humana que haya intentado fundar su torre de Babel, sin funcionarios. Serían a la postre, más importantes que la clase sacerdotal (encargada, entre otras cosas, de calmar la sed de justicia terrenal, en sus diversas manifestaciones) o que los Jueces o el famoso y desconocido Legislador, encargado de hacer las leyes por las cuales la clase privilegiada (sacerdotal, funcionaria y/u otra) mantiene sus privilegios.
Todas las clases poseen algún tipo de “funcionario” que tramita, detiene, deja de hacer o se olvida de firmar algo; o que se opone o favorece la aprobación estotro; que entrega o no el beneficio…
En fin, sea este un homenaje incompleto y de corto trámite (o sea mediocre) a la parte de mí que es burócrata (y la "parte aquella" de todos mis colegas), a la que a través de estas líneas se le ha cursado formalmente la mentada, celebración.
viernes, 16 de noviembre de 2007
Malditas Costumbres
Reemplazar una desagradable costumbre por otra es aparentemente la solución. Eso es al menos lo que no se cansan de repetirme. Por ejemplo, reemplazar el poco agradable hábito del adicto, por el poco agradable hábito de abstinente. Solución que ,sobre valorada, concentra su prestigio en ese atavismo judeo-cristiano de la prohibición. La fruta prohibida (o podrida), el deseo, la tentación. Conceptos familiares y vecinos al castigo, la pérdida y el dolor. El Cuco.
Hace poco he dejado un nada despreciable habito/adicción. La desagradable costumbre dejó un vacío, lleno de un sediento deseo/ansiedad por esta sustancia X. Poco estética por lo demás, me ha mostrado el lado más patético de mi ser: un mí mismo consumiendo ávido, cantidades indeterminadas de chocolate; musitando a media voz encantos y mantras; ejecutando minuciosos autoengaños y desplegando oficiosas disculpas; alzando los brazos al cielo moviéndolos como aspas en forma compulsa (con el horroroso fin de justificarme, moderar las voluptuosas ganas de gozar el mentado y ahora autoprohibido placer); ejecutando proesas físicas (como mantenerme en un pie sobre una rama de bambú); o bebiendo poco decorosas cantidades de liquido mineral.
Con vergüenza confieso, en busca de alguna indulgencia, que en idílicos paisajes, en las más románticas situaciones, acuden a mi ardiente imaginación, imágenes de ese maldito goce; mea culpa.
Ese condenado pucho, que ahora deja un espacio hueco en mi conciencia, en mis nervios opera en forma de tic, cojera, espasmo cervical, contracción involuntaria de la sinapsis; como engranaje desdentado de la rueda del circuito de recompensa. Rechinando.
Nuevas abstinencias irán, aparentemente, poblando mi existencia, cosa no nueva ya que desde hace algunas decisiones que la tendencia comienza a manifestarse. Nuevos vicios vendrán diligentes a tomar el espacio vacío dejado por esta poco elegante "manía", lo sé.
Maldita costumbre reemplazando otra maldita costumbre. La vieja historia de la granja y la rebelión: el granjero reemplazado por los chanchos (muchos ejemplos vienen a mi cabeza -en uno de ellos estoy yo mismo fumando con Orwell, en otro alguien me pide que me calle!-)…
En todo caso y en último término, me quedan algunos vicios de los buenos, a los cuales no pienso renunciar.
Ni pensar en dejar esta maldita costumbre…
lunes, 30 de julio de 2007
Monstruos

Construir monstruos siempre será una ocupación llena de satisfacciones.
Macabro uso de puntos y comas.
Ceja, labios, ojo y orejas.
Lóbulos frontales, escleróticas, esternocleidomastoideos, píloros, movimiento peristáltico.
Delicia de creador. Pluma en ristre. Vértigo de tinta.
Develación y denuncia. Deformidad y pústula.
Mueca y muñon.
La cosa cobra vida - It´s alive! -
Clama atención. Horror!! Afecto filial.
Existencia vedada. Tabú de monstruos-idad. Proscripción o muerte.
Cadalso o patíbulo.
Cæteris páribus...
jueves, 26 de julio de 2007
Jugando al tejo...
Porque aparte de todo lo complicado que ya es el asunto, no todo se puede decir, y no porque las palabras no puedan intentarlo; sino porque sencillamente no pueden. Aún cuando los poetas hayan bajado del olimpo; aún cuando los miedos de comunicación se democratizaran y (pudiesemos todos aterrorizar a todos (aunque sea un poquito(como buenos chilenos))), aún cuando pudiésemos acompañar todo lo no dicho con jeroglifos y escrituras ideográficas varias, así como con fotos y toda la (desnuda) parafernalia imaginaria de la virtuosa virtualidad cibernáutica, con sus brisas y sus velocidades variables; aún así no se puede decir todo.
Creo que me entiendes, después de todo aquí estas. Tú y yo frente a la misma pantalla recitando las mismas letanías, como monjes en sánscrito. Respirando el mismo, viejo y viciado aire. En fin, el uno frente al otro. De pronto se me ocurre que podríamos inventar algún tipo de juego, algún intrincado pero fácil acertijo con el cual podamos encriptar la realidad en una forma completamente asible, incontrovertible. Para que todos aquellos que se sientan frente a una pantalla, que se buscan a sí mismos, frente a una página; encontraran lo que buscan, hallaran al que buscan; resolvieran el puzzle.
Pero bueno, para variar, no es neg-ocio sencillo. Por lo pronto, podríamos acordar que, no todo se puede decir y hay cosas que determinadamente pueden ser sólo circun v aladas, satelitadas, sugeridas; con la comisura del axón, con el rabillo de una coma. necesito nicotina... (las malditas Morellianas!),
jueves, 5 de julio de 2007
Como lo dijo sabiamente Monk

jueves, 27 de julio de 2006
Otra vez el Silencio
Hay palabras que nos quedan rondando en la comisura del hipotálamo, que nos susurran hormonas en el torrente eidético del aenima; ideas que nos acompañan de forma sutil y casi etérea en el cálculo que realiza el riñón de la consciencia, a través de la palabra catch-hada por la mente. A lo que me refiero en concreto, es que a muchos de nosotros en mitad de la noche, algo nos despierta; algo que no es la auto-consciencia de la conciencia, que no es el rumor del ser masticándose infinitamente a sí mismo en la eterna persecución de su reflejo, en las aguas del lenguaje, nop.
De vez en cuando, logramos en la mitad de la noche sentir, casi tocar, eso que nos es ajeno, y que no es la otredad, que no es la idea platónica; más bien, es eso que subyace tras el silencio, quizá nosotros mismos.
Ese es uno de los asuntos que en la mitad de la noche, sutilmente toca mi hombro, me rodea, o más bien me invita a sumergirme. Y es cuando tiendo a darme cuenta de lo separados que, como sujetos, estamos del resto de los otros, de esos que no somos yo, o del yo en cuanto a ser dis-tintos de lo(s) otro(s).
De vez en cuando, en estos casuales pseudo encuentros con el mí mismo; recuerdo, entre muchas otras cosas, un terrible sueño que tuve cuando doliente y adolorido adolescente estuve.
Sombría galería recorría, herrumbrosa, gris y opresiva, que terminaba en una escalera descendente, inexorable, de ladrillo en ladrillo, de gris a ciego; hacia la profunda garganta de una más oscura gallería, de una mazmorra de tripas negras y oprimentes. En este desesperado lugar, encontraba a tientas una herrumbrosa puerta que con el chillido de sus goznes daba paso a la ausencia total, fría y completa de luz; en la que me hundía cual puñal que ávido de conocimiento se encaja en el núcleo palpitante de la duda.
En esta completa y profunda pregunta, que me envolvía cual viscoso líquido; y luego de un largo intervalo de ceguera, mis ojos lentamente comenzaban a acostumbrarse a las tinieblas, para pasar a divisar tímidas sombras que lentamente me cercaban.
En esta operación meticulosa estaban mis ojos cuando, paulatinamente, las siluetas comenzaron a transformarse en rostros, que curiosamente me examinaban tomando forma en incontables cabezas que, cada vez más cerca, susurrábanme con una voz conocida. En ese momento, una fría sensación, recorrió mi espinazo y de pronto, reconocí las formas de cada cara, que se multiplicaban hasta el infinito. Mi propio rostro. Al darme cuenta un grito de espanto rasgó la oscuridad iluminando con el mismo grito todos los demás rostros que en ese inconmensurable espacio se encontraban. Mi reflejo aterrado reflejado en mil rostros se fractalizaba en un quebrado grito de espanto.
Desde su más recóndita profundidad, mi ser se estranguló. El sudor helado se confundió, con las frías sabanas que en mi fría cama, me cubrían hasta el cuello.
Desperté dos veces.
Muchas veces cuando escucho el silencio, o siento como me observa detrás de las personas o los objetos, diviso el recuerdo de los reflejos de esa noche. Me recuerdo repetido hasta lo incontable, me recuerdo aterrado por mi mismo.
Es probable que el silencio nos espere, aceche el momento en el cual avalanzarse sobre nuestra irremediable soledad. De aquella que escapamos a través del otro. Para develarnos aquellas cosas que en general no nos atrevemos a escuchar; para oír nuestro grito sin que nadie nos escuche; para entender de nosotros lo que más nadie comprende. A veces me pregunto cuantos más conocen este silencio que nos acompaña, que nos envuelve y nos separa, que nos impulsa hacia la necesidad de otro, siempre otro, que nos escuche y que al hacerlo, nos salve del silencio. De nosotros mismos.
martes, 11 de julio de 2006
La Democracia Imaginaria
Cuando uno se pone a pensar en esto de tener un ESPACIO VIRTUAL, le vienen ideas delirantes, como cultivar árboles que no dan sombra, fundar industrias que no explotan ni dan trabajo, casas sin hijos ni perros (pa eso están los moteles), poesía de moscas y ratas, tomates suicidas que se arrojan a fuentes llenas de lechuga (que obviamente luego se derrumban en frente de todos los demás vegetales virtuales que asombrados ven gente llover y no estabas tú).
Es un asunto arduo y enigmático esto de escribir sin saber si alguien llegará a leer lo que escribes, como un mensaje en una botella, como un documento de texto en un espacio virtual, como un libro de kafka que debió ser quemado, pero que cambio mi forma de leer. La forma de leer de la gente virtual que existe en otra dimensión del tiempo y el espacio debe ser nueva, para ser virtual, como la forma de leer los negocios, que tuvo Colón, al viajar a Valparaíso para tener una calle con su nombre, por ejemplo.
Pero bueno me estoy desviando de lo medular, lo virtual es de por si algo que como adjetivo tiene la virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, y que frecuentemente se encuentra en oposición a lo efectivo o real, o sea que a la vez pudiese ser lo imaginario. Por esto es que creo atingente contingente y necesario decir que... ¡por fin ha llegado el tiempo del hombre imaginario y de las imaginarias reivindicaciones de sus imaginarios derechos, en el imaginario espacio virtual!. LA DEMOCRACIA IMAGINARIA.
Pero para que hablar con estas escualidas palabras si podemos beber de la fuente…
EL HOMBRE IMAGINARIO
El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.
http://tendenciaspoesia.files.wordpress.com/2008/11/nicanor_parra_fullblock.jpg
lunes, 26 de junio de 2006
En fin
Tengo la impresión que la presión que se ejerce sobre el sujeto es mucha
Sobretodo cuando éste está sujeto a esta lucha de causar una determinada impresión
La imagen. madre de las prisiones sensoriales. imprimiéndose en nuestras sensaciones e imaginación, con su progenie de efectos diversos sobre los consumidores (ex personas, ex estudiantesobrerosricosypobresexetera).
Que vemos y como; comer para ver, ver para comer, comer para creer, creer para comer y luego ver. Tautología de la percepción visual y estomacal, de la (i)lógica labor cotidiana de ganarse los porotos, de esistir sin existir, de cer y no ser.
Que vas ha ser cuando grande? Cuando serás grande? Cuando vas a ser? Cuando seras lo que quieres... Cuando tengas lo que ves?
En fin, parte del fin es el comienzo y aquí estoy, dejando navegar la mosca en el espacio estelar...
Saludos y abrazos para los que los necesitan, un beso para quien aún no puede esto leer y un amor tan grande y sagrado, cotidiano y pequeño como un guiño, para quien se lo gana con su sonrisa y cariño.


