
No dejo un extracto, porque te sería mejor leerlo completo.
Ah! y se me olvidaba, no te confundas, no es literatura.

Cada cierto tiempo, distintos tipos de objetos, adquieren una cierta animación y se mueven.
¿Es la obediencia, en un régimen republicano, el valor central?
¿Es posible un régimen republicano, sin des-obediencia?
En la educación entonces, pilar de cualquier régimen político. ¿Debiese ser la obediencia el metal del cual sea acuñada la moneda ciudadano?
Cuando se tienta el control de todos los discursos. Cuando se asfixia toda creatividad. Cuando se castiga toda voz opuesta. Cuando se prohíbe toda diferencia con discursos desde la media. Cuando se ataja y se socava la asertividad y la divergencia. Lo que se desea y se obtiene es un totalitarismo; un absolutismo disfrazado de democracia; homogenización vestida de arcoíris.
¿Cómo India se sacudió el yugo inglés...? ¿Cómo Chile dejó de ser colonia? A todo esto, dejamos de serlo?
Bienvenida conciudadanos la des-obediencia, la nuestra desobediencia de cada día.
En el nombre del Yeti, del Sascuash y del Monstruo del lago Ness.
Amén.





Ese otro que tú eres.
A través de esas grandes ventanas.
Una forma de mi mismo, mirando a través de un océano de distancia.
Este otro que yo soy.
Una forma de ti mismo que te observa a través de impenetrables bosques de palabras.
En cada uno de nosotros.
Y a través de estos ojos, los tuyos, los míos, aquellos.
El mundo virtiéndose en este contenedor inmenso que es el lenguaje.
Como un brebaje mágico.
Después de nada, es posible iluminarse.
Te imagino saboreando este trozo de papel, tendida sobre tu costado izquierdo, desnuda -como es habitual que te encuentres en mi imaginación, que solo te viste para traer de vuelta algún tierno recuerdo fugitivo o para volver a desvestirte- sobre las sábanas, cuan larga geografía litoral –exuberante -e inextricable-abrupta-e-implacable-húmeda-e-inexplicable-, mis dedos (imaginariamente) se deslizan tamborileando negras danzas ancestrales sobre tu costado, desde tu espalda insólita y sinuosa (deslizándome suavemente por cada intersticio intercostillaseo como en procesión devota que sube-y-baja, vertiginosa y cadente de ola en ola (como barquichuelo que pasea su santo por la bahía patrimonial)), -temerarios- hacia tu vientre -cual vapor que se condensa en alegres gotas inesperadas, que sorprendidas caen por la gravedad de su líquida conciencia-, me descuelgo por tus gargantas, hacia tu cause sempiterno -cuna de todo los futuros y presente ardiente de todos los placeres-, en un espasmo eléctrico que recorre tus linderos, cerros y grutas, atravesando tu esqueleto desde su base, acompañado por la melodía de un hondo y significativo suspiro de invitación... Me detengo en tu seno, rogando que la tormenta y la lluvia me concedan una tregua (mientras separo con mis manos lentamente tus muslos de marfil, respiro lenta y profundamente observando como tu cuello y cabeza caen en abandono arqueando tu espalda, que sujeto firmemente con mi siniestra, mientras con la otra te apuñalo suave y tiernamente entre las piernas), y comienzo a pensar en que no hay nada mas exquisito que paladear pausadamente cada gota que en mi boca cae, de tu néctar dulce y embriagador, de tu aroma penetrante y marino -recuerdo lo grato de una sustancia de calidad que por tan solo el olor que despide puede uno imaginar sus efectos-, que trae hasta mis sentidos pequeños extractos de la esencia de cada uno de tus rincones, obnubilando momentáneamente mi razón con imágenes y sensaciones -que rehúsan a ser sometidas por la palabra- y vuelvo a repasar con mis sentidos –como un lobo que saborea la noche con su hocico- cada rincón de tu fisonomía como un grato licor (tu profundidad, tu cuerpo y su olor, su color en la penumbra, textura, sensibilidad o indiferencia, peligrosidad y temperatura), calladamente bebo de tu húmeda boca -donde flotan mansamente las palabras cargadas de aromas frutales- , contemplándote, como desde una altura inconmensurable, hacia mi interior.
Te imagino imaginada brillante alegre e inmaculada, con tus alocados cabellos sueltos y desperdigados sobre tus festivas líneas quebradas, engalanada de luz en cada curva pronunciada por el silencio de mi deseo, encabritada por el calor de los fuegos de artificio que nos consumen con sus atronadores bramidos (Mis fauces se posan sobre tus labios y mi respiración enérgica y pausada, fuerza la tuya a un mismo ritmo, una misma exhalación, compartiendo un mismo aire. Luego de una primera resistencia, respiramos juntos, como un mismo par de pulmones en un mismo cuerpo, en eterno suspiro y desesperación, fluctuando como marea oceánica eterna y silenciosa -nos falta oxigeno, nos sobra apetito), mientras tus pechos llenos de miel señalan el negro velo de tu lecho con sus reflejos titilantes y su acogedora belleza (nos agitamos cada vez más desesperados por aquella comunión fatídica de un mismo oxigeno), tu paisaje es un paraíso en el que la vida pregunta por tus frutos, en el que la sangre alcanza solo para una vida (mientras sigo horadando desesperadamente tus entrañas y misterios, mientras sigues enredada succionando cada centímetro de mi ser que desemboca en lo más recóndito de tu laberíntica oscuridad húmeda y ansiosa), peldaño a peldaño intentas tocar el cielo. Entonces, desde lo profundo de ti brota un rumor, un temblor, un clamor de mil voces, el rugir de tu secreto placer aprisionado que rompe su cadena y cual estampida se libera hacia cada uno de tus átomos y tupielserizaytucuerposecontraecompletamenteytusojosseextravíanytuvozsequiebraymialma selevacayendohaciatuinfinitoycalidointerior y entonces, entonces, solo e N t O n C e S... ya no te imagino. Porque soy en ti, eres parte de mi, soy parte de ti, porque, p o r q u e p a i s a j e m o m e n t o y e x i s t e n c i a son sólo una cosa y emerges completa dentro de mi, Erguida Orgullosa y Magnifica, tal como te conozco, tal como te anhelo y te sueño.
Intento tomar tiempo, para recorrerte, completa.
En la misma línea de las cavilaciones en relación a la vida y la muerte (cavilaciones, obviamente de notoria tendencia existencialista (o suicida (como se quiera ver))); está este texto, que circunda la idea de la reencarnación de las uñas, y las almas, o la conciencia.
El tema de volar proporcionó una buena excusa para poder dar el primer paso o salto. Podría dividirse el carácter humano entre los que primero saltan o los que dan un paso... El punto es que no todas las cosas son lo que son, o son como debieran ser (y de esto si que sabemos en Chile lindo). A veces hay que hacer sacrificios para conseguir lo que se desea y, desde luego, se debe tener cuidado con lo que se desea porque, en una de esas, podrías conseguirlo.
Y cuando me destrocé contra el suelo
Solo estiré mis alas
Y volé hacia el horizonte
Convertido en miles de moscas
y zancudos acróbatas
Que navegaron orgullosos
El callejón de aquí a la vuelta.
