-¡Estoy completamente desconcertada!- Exclamó la desconcentrada señora, que trataba de mantener a todos sus niños dentro del corral, preparar el almuerzo y pagar las deudas; mientras miraba los comerciales en la televisión.Y en las calles, sus rejuvenecidas fotos crecían como légamo sobre las paredes y los postes, y a lo lejos, una banda tocaba una marcha fúnebre…
Todo ello mientras la fatídica danza de los dólares hacía llover petróleo sobre el desierto florido y extraía unos cuantos gramos de oro de un glaciar milenario.