martes, 23 de junio de 2009

Clandestinidad

Usar disfraz. No sería gran innovación. Sería cómo una democracia latinoamericana basada en una constitución redactada sediciosamente. Un gran disfraz republicano.
Entonces sí, pasar a la clandestinidad. Sumergirse en la sombra, vestirse de gris y mimetizarse. Confundirse con las paredes, transformarse en aviso publicitario. Diluirse en el paisaje hasta fundirse con las nubes, o con la maleza. Y jugar en su juego.
Sí, disparar y volver a desaparecer. Ser sombra y cubrir con misterio el color y las intenciones, que resplandecen; así es como se perdió vietnam o no?
Finalmente una poda antes del solsticio augura frutos frescos, a la hora de la primavera.